Vicente Cifuentes: “Quiero implantar un concepto con la bachata por la porfía de hacerlo”

El cantante, músico y compositor ha dado más de 20 shows este año presentando su tercer disco “Bachata local” y ya se encuentra preparando dos nuevos trabajos que se llamarán “Bachata local vol.2” y “Amor caribe”. Con una vida entre Chile y República Dominica, aquí nos cuenta su historia.

 

En su estudio ubicado en un tranquilo y silencioso barrio cerca del Estadio Nacional, Vicente Cifuentes (28) mira una carpeta que tiene cerca de 20 de las canciones que ha compuesto para sus discos “Artesano” del 2009 y “Jajajajá” del 2012 y especialmente de “Bachata local”, su trabajo de ese estilo que ha  presentado este año con más de 20 shows tanto en conciertos como en matrimonios: “Aquí tengo archivado todo el material que hago en vivo con mi grupo Los Buenos Momentos. Cuando tocamos nuestros shows propios duran cerca de hora y media y para los matrimonios unos 40 o 50 minutos. Pero yo creo que en total debo tener una 100 canciones entre las que he grabado y las que no. Muchas de ellas las compuse el año pasado, a la semana hacía unas 4 o 5”.

Su primera inspiración vino de los discos de vinilos que su padre escuchaba de artistas clásicos como Tom Jobim, Frank Sinatra, George Gershwin, Maurice Ravel y Violeta Parra, música que le sirvió para empezar a componer sus primeras canciones cuando era adolescente y pasaba haciendo la cimarra en su Chillán natal: “No era el típico estudiante rebelde, sino que el ausente. Yo ya estaba quedando repitiendo por inasistencia en mayo. Ni me conocían los profesores. Era un niño vago que pasaba tocando guitarra. Trataba de buscar la cosa poética y una identidad en la ciudad, en ese tiempo ya estaba asomando en mí el concepto del cantautor. Leí biografías de cualquier cosa, de Bob Dylan, del poeta Arthur Rimbaud, que es un demente. Mi rebeldía era no ir al colegio y nada más, entonces comparado con eso, entonces no me sentía tan mal siendo así”.

Viendo que la situación colegial de Vicente iba cuesta abajo y con sus progenitores separados y su padre viviendo en República Dominicana, decide irse a vivir a Santo Domingo a terminar sus estudios y también a aprender más de la música que ya era su pasión ilimitada. Estando en tierras caribeñas, trabajó vendiendo pantalones, camisas y también como redactor creativo en una agencia de publicidad. “En Santo Domingo terminé entre comillas el colegio”, recuerda Vicente, “allá pude entrar a la universidad sin terminar cuarto medio, es distinto allá. Estuve en el conservatorio nacional de música de Santo Domingo. Mi papá quería que estudiara piano, pero toco muy poco de ese instrumento. No quería entrar a las aulas, pero para integrarme a la sociedad fue bueno. Después los sábados iba a hacer un 2×1 en una escuela para adultos. Tenía 16, 17 y tenía compañeros de 30 o de 60 años. Ahí repetí también, terrible. Me acuerdo que estudiaba particularmente con un guitarrista cubano que se llama Carlos Luis, es cantautor y guitarrista de la generación de la novísima trova, tipo Carlos Varela, Santiago Feliú. No como Silvio, sino más joven, debe tener unos 54 o 5 años”.

 

Silvio a la papelera

Su primer show lo dio en Santo Domingo en una casa cultural llamada Casa Teatro, lugar en que en 1974 tocaron juntos Pablo Milanés y Silvio Rodríguez, en lo que fue su primer show juntos fuera de Cuba. Esa vez Vicente cantó ante nomás de tres personas algunos temas que después grabó en su disco “Artesano” del 2009, cuyas canciones estaban bien inspiradas en el autor de “Te doy una canción”, una de sus influencias en su primera etapa y que estuvo a punto de conocer en suelo caribeño gracias a la esposa de su padre. “Ella es amiga de Silvio. Una vez los fue a visitar a ella y a mi papá a Santo Domingo y yo estaba en Chillán visitando a mi mamá. No lo pude conocer, pero le dijeron ‘El que más quería verte no está aquí, el Vicente, que hace canciones. Mi papá le dice que canta y escribe como tú y Silvio le dice: ‘No te preocupes, se le va a pasar…”, recuerda con una risa Vicente.

Y bien acertado fue el comentario del cubano, ya que tanto era el fanatismo que Cifuentes tenía por él que un día agarró su computador y arrastró a la papelera toda la música que tenía archivada de Silvio. “Me gustaba mucho y tuve que dejar de escucharlo un tiempo. Son métodos del oficio, no más Silvio para dejar de parecerme a él. Con Fito Páez tuve que hacer lo mismo. El primer disco fue influenciado en un 100%, después en mi segundo disco “Jajajajá” hay mucho de Fito Páez en las líneas, la forma de ocupar la voz. Yo creo que ahora entre el “Bachata local” y el “Bachata local Vol. 2” que estoy haciendo, que es una mezcla de bachata con los bronces del norte tipo Banda Conmoción con el grupo Telúrica”.

 

Canción de amargue

Con su retorno a Chile hace unos 3 años luego de pasar una década en República Dominicana, el cantante decidió grabar bachata y ser una alternativa a la habitual música creada en suelo nacional de los últimos tiempos. “Decidí volverme porque aquí están pasando cosas históricas, entonces el lugar donde quiero implantar un concepto y donde hay gente para que eso pase es en Santiago. Estoy haciendo esto nada más que por la porfía, el desinterés por lo que está sonando que es el mainstream. La bachata que quiero hacer está desligada del hecho que la bachata sea un boom mundial, no estoy abordando la bachata de la manera pop y eso son decisiones estéticas”.

Luego de abrir un show de Juan Luis Guerra a comienzos de año en un Movistar Arena repleto, a Vicente se le aclaró más el panorama para mostrar su música: “Después de eso empecé a darme cuenta que la bachata local era una cosa interesante, entonces volcamos todo eso a la bachata local y le dimos adjetivos, un imaginario visual”.

Dos discos más

Respecto al sucesor de su disco “Bachata local”, el músico ya tiene una idea concreta de hacia dónde se enfocarán sus nuevas canciones: “En las anteriores siempre hablo de mí, muy de mí y casi para mí en código. Es difícil manejar un texto cuando estás siendo tan egoísta con tu texto. Con el ‘Vol.2’ me estoy volcando en la migración, en todos los inmigrantes que hay aquí en Santiago. De hecho en el video de “Viento y tiempo” del disco anterior es un video fan en que firmaron dominicanos y chilenos en todo el mundo, hay como 50 ciudades. Vamos a iniciar una campaña con una organización que se llama ‘Sin fronteras’ en la que con Diego Lorenzini (Tus amigos nuevos) diseñamos una polera que la vamos a vender en los shows y hacer prensa para que se hable de eso no como un problema sino como una virtud. Los inmigrantes llegan con sabores, sazones, música, los barrios, todo eso está mutando. De hecho, vamos a hacer un video inspirado en el haitiano que vende súper 8. Esos problemas los tenemos en todos lados, en Estados Unidos, en Francia, en España. Las calles no las van a barrer los robots, alguien tiene que barrer las calles, en la escala lo hacen los que están más abajo y da la casualidad que los inmigrantes son los que están más abajo y eso no significa que no puedan hacer una vida digna, entretenida y en familia, a eso voy yo”.

“Bachata local vol.2”  será mezclado en Santo Domingo por Allan Leschhorn, ganador de varios grammys y que ha trabajado hace años con Vicente. Para este trabajo habrá mucha presencia de bronces del norte, mientras que para “Amor Caribe” tendrá bachata pero más acelerada, al estilo del fusón, que es una mezcla de música afroamericana con merengue.

Fotos de Gabriela Nuñez.

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